
Muchas veces me hago esta pregunta: "Por qué a mí?" y mi primera respuesta es otra pregunta "a mí?" y después llego a la conclusión que las cosas "pasan" y no "me pasan". Algunos son hechos irreversibles, otros se pueden modificar un poco, otros del todo, y otros nos impulsan a emprender nuevos caminos, o a acelerar el paso dentro del mismo que veníamos transitando, o tomar un desvío, o hasta un atajo también.
Cuando una "piedra" aparece en nuestro camino, hay dos opciones, esquivarla o moverla. Personalmente creo que esquivarla sería mirar para otro lado, dejar pasar la oportunidad de analizar nuestras reacciones, como un "total ya va a venir otro atrás para moverla". Moverla, sería interferir en la naturaleza de los hechos, y hay veces que éstos no se pueden cambiar, incluso moviéndolas... La piedra seguirá siendo piedra, al costado o en el medio, pero piedra al fin. Lo interesante creo que llega cuando el significado de esa piedra cambia, o sea, que deja de ser una piedra para nosotros, y pasa a ser un elemento valioso, como una brújula que nos lleva a tomar otra orientación... o la misma, pero podemos ver hacia donde vamos...